sábado, 7 de julio de 2007

La Siesta, aprende a desconectarte

La siesta es reparadora hasta el punto de aumentar el rendimiento laboral, descargar la ansiedad y desbloquear la mente, aunque conviene no prolongarla demasiado, ya que un excesivo descanso vespertino podría alterar el ciclo normal del sueño.

¿Cuánto tiempo es el recomendable? ¿Qué consecuencias tiene en nuestro organismo si se prolonga?

Los especialistas recomiendan siestas de entre 10 y 20-30 minutos diarios y nunca más de 40. Conoce las ventajas que conlleva descansar después de comer y cómo hacerlo de la manera correcta.


Un paréntesis en la jonada.
Descansar un rato después de comer es una costumbre antigua. La procedencia etimológica de la palabra "siesta" y del verbo "sestear" está en la llamada por los romanos "hora sexta", en torno a las 14,00 y 16,00 horas.

Tradicionalmente la siesta se practica entre ese período de tiempo, por lo que de la expresión "hora sexta" derivó la palabra "siesta". Nadie duda de que el sueño ocupa un lugar relevante dentro de nuestra calidad de vida e influye en nuestro estado de la salud. Por ello, los expertos repiten continuamente lo importante que es dormir lo suficiente. Pero, independientemente de las horas de descanso nocturno, alrededor del mediodía el cuerpo delata cierta somnolencia. ¿A qué se debe, entonces? No es por la comida, como suele pensarse, es que el cerebro pide un stop, por eso que tomamos bebidas estimulantes después de comer como el café o el té. La siesta es un período en el que el cerebro precisa de un breve descanso (entre las dos y las cuatro de la tarde). Por eso tenemos sueño en este lapso de tiempo.

Duración de la siesta.
En la duración exacta de la siesta los expertos no se ponen de acuerdo. Todos consideran muy recomendable la siesta, y suelen fijar su duración entre diez y no más de cuarenta minutos, tiempo suficiente para quedarnos en los primeros peldaños del sueño y no interferir en la vigilia. Sobrepasar este intervalo produciría efectos adversos, como levantarnos con malhumor, dificultad para despertar y la sensación de no haber descansado.


Fuente: Mens Health

viernes, 6 de julio de 2007

Un buen trasero, suma puntos

Todos sudamos en el gimnasio para conseguir unos brazos de acero,un pecho de gladiador, unos abdominales como tabletas de chocolate o unas piernas parecidas a columnas salomónicas. Pero no hay nada más poco estético o atractivo, que un cuerpo bien musculado pero con una espalda en caida libre. Un buen trasero, con unos glúteos perfectamente torneado, sumarán más de diez puntos a nuestra figura, sobre todo a la hora de lucir esos vaqueros, que harán que propios y extraños se giren a nuestro paso.


En primer lugar, un par de apuntes sobre la utilidad de nuestro trasero, ya que el glúteo mayor interviene en casi todos los movimientos de nuestro cuerpo, como correr, saltar o agacharse. Si no dispusiéramos de estos músculos, caeríamos hacia delante al detenernos y no podríamos levantarnos.

Todos disponemos de este equipamiento, pero para darle volumen, hay que entrenar duro. Nuestro instructor o entrenador de gimnasio, puede facilitarnos una serie de ejercicios para que consigamos que este se torne duro como una roca.

Hay que tener en cuenta que, por su tamaño, el glúteo mayor es el músculo más grande del cuerpo, se extiende por las caderas y facilita la rotación exterior de los músculos. El glúteo mediano, permite sobre todo, la elevación lateral de la pierna y está en la parte exterior de las caderas.

El glúteo menor, tiene las mismas funciones que el anterior pero su tamaño es más pequeño y es menos fuerte. Si practicas algún deporte intenso donde corres y te mueves de un lado a otro, este músculo es el que más se resentirá, obsequiándote, al día siguiente, con unas molestas agujetas.
Hemos de tener en cuenta que una cosa es reforzar el músculo y otra muy distinta, que aparezca a la vista de forma majestuosa y un tanto impertinente. Aunque el entrenamiento de fuerza, reforzará el glúteo, la grasa en las caderas puede seguir ocultándolo. En este caso, tal vez deberás perder algún kilo, por lo que se recomienda seguir un entrenamiento de 3 o 4 sesiones de resistencia a la semana, combinado con una alimentación sana. Con ello conseguirás unos resultados más que visibles.

Si entrenas con máquinas, ten en cuenta una regla de oro: cuanto más inmovilizado tengas el tronco, más intenso y mejores resultados dará tu entrenamiento. Esto no nos ha de extrañar, ya que desde pequeños, hemos oído como nos indicaban, que la mejor forma de cargar pesos era manteniendo la espalda recta. Contrae además, en cada ejercicio, los glúteos. Eso optimizará el rendimiento.

Contra gustos no hay disputa, pero los hay que se pierden por esas oquedades, como hoyuelos, que pueden aparecer al lado de las nalgas. Estas se deben al glúteo mediano y se consiguen haciendo un sinfín de elevaciones laterales de piernas. Para ello, deberás tumbarte de lado, con la línea de las caderas perpendicular al suelo, apoyarte con el brazo de abajo y levantar u poco la pierna. Esa es la posición inicial; a continuación súbela lateralmente todo lo que te sea posible, para acto seguido, bajarla poco a poco. Laméntala de nuevo, justo antes de que las piernas se toquen. No negaremos que es un tanto difícil y agotador, pero los resultados valen la pena.

Y si todo esto parece demasiado complicado, siempre queda el recurso de la cirugía. Hoy en día lo puede todo y esculpir cada parte del cuerpo, ya resulta un lujo al alcance de cualquiera. Eso si, tras la intervención, será necesario un mantenimiento, para no volver a los orígenes.


jueves, 5 de julio de 2007

EL VINO, en buena compañía


Cuando nos invitan a una cena, a la que no queremos llegar con las manos vacías. ¿Que llevamos?
Seguramente muchos habrán pensado en lo mismo, acudir con una buena botella de vino…¡Craso error!

Se supone que el invitado ignorará las características del menú que se le va a servir y cualquier plato, por muy elaborado y sabroso que resulte, puede convertirse en un desastre ante la elección de un vino desacertado para acompañarlo.

Por ello, no arruguemos la nariz si nuestro anfitrión, ante nuestro obsequio, guarda la botella de preciado caldo que le regalamos, para mejor ocasión y nos invita a acompañar sus platos con los vinos que el mismo ha elegido.

Han corrido litros de tinta sobre que platos casan con determinados vinos (muchas veces, encorsetadas por toda una serie de cortesías relacionadas con el gusto francés) y sobre que vinos se han de servir, para que vayan en armonía con cada plato del menú. Aunque los nuevos gastrónomos, particularmente los Catalanes optan por no encorsetar ni poner limitaciones a regar el plato con el vino que más nos plazca. No es lícito poner obstáculos al generoso acto de abrir una botella de buen vino.

Aún así, nos vemos obligados de informar sobre algunas observaciones fruto de la experiencia son estas.

Recomendamos los vinos blancos para el marisco. Este siempre conserva, y es parte de su sabor, un cierto regusto de agua de mar. El agua salobre afecta a los vinos tintos, dándoles un gusto parecido a la tinta. También el limón, con su acidez, apaga el sabor de los tintos. Así que, blancos para la ocasión.

Las ensaladas, con su aceite, vinagre, especias o mostaza, no suelen combinar bien con vino alguno, por lo que es recomendable, beber este antes, con el aperitivo: Un vino rancio seco, un cava brut nature.

Para acompañar verduras y legumbres como zanahorias, habas o guisantes, así como platos de aves con salsas donde predomina el dulce (pato con peras o naranjas), será ideal un blanco envejecido y generoso, hasta dulce.

A los grandes tintos les reservaremos acompañar a las carnes, los rustidos, los quesos y los embutidos. Y será nuestro gusto el que habrá de guiar la combinación de comida y bebida, basándose en dos grandes premisa: armonía y contraste. Por ejemplo, las salsas picantes, con su fuerte sabor, anularían el bouquet de un tinto y tal vez sería mejor, tal vez, ofrecerle la compañía de un blanco. Provocando el contraste por su suavidad.

En relación a el orden en que se han de servir los vinos, mantendremos la regla general que se ha de hacer de suave a fuerte, manteniendo una progresión. No existe problema en combinar en la misma comida un blanco y un tinto; primero degustaremos el blanco y en segundo lugar el tinto. Tampoco existe problema entre un tinto corriente y un gran tinto; empezaremos por el normal para acabar con el de gran clase. El problema nace cuando hay disputa entre diversos grandes vinos, ya sean blancos o tintos. Una solución, en estos casos, es empezar por el más joven, aunque esta es una norma con excepciones.

miércoles, 4 de julio de 2007

Dormir en "cucharita" hace bien


Dormir “bien juntitos” es algo que algunos especialistas recomiendan. La clásica “cucharita” parece que no es sólo un atenuante para el pasar mejor el invierno sino que traería importantes beneficios para la salud.

Según un grupo de psicólogos de la Asociación Empática Argentina (AEA), dormir en la clásica postura de la “cucharita” ayuda a la salud mental y al sistema inmunológico de cada uno de los miembros de la pareja.

Consultada a la Directora Médica del Club del Sueño, Dra. Margarita Blanco, esta señaló que este tipo de posturas “son muy favorables para el descanso y llevan implicadas una importante carga erótico-sexual que la hace ideal”.

Hasta la popular Wikipedia nos enseña del tema. Para la enciclopedia on line dormir en cucharita “es el acto en el que dos personas se recuestan de costado, una detrás de la otra, con las rodillas y caderas semiflexionadas, "encajando" de forma similar a las Cucharas".

“Dormir de costado (decúbito dorsal derecho o izquierdo) siempre favorece el buen dormir. Si a ello se agrega una situación afectiva placentera mejorará la calidad de nuestro sueño”, agrega la Dra. Blanco.

¿Pensaron que esto era todo? Hay más: las parejas que duermen abrazadas se relacionan mejor y, por ende, duran más. Según el piscoterapeuta Gustavo Morazzo, el contacto físico cotidiano es "más pleno y fluido que en las uniones que comparten el lecho teniendo conductas más apáticas".

A ponerlo en práctica…


Fuente: Minutouno.com

martes, 3 de julio de 2007

La cara, el espejo del alma.


Si lo que reza el dicho, es cierto, nos puede causar espanto y pavor imaginar como será el alma de algunos de nuestros congéneres al tener como referencia el aspecto de su rostro.

Bromas y saber popular aparte, nuestra cara funciona como tarjeta de presentación para la gente que nos rodea y, por desgracia, es la parte de nuestro cuerpo que más horas y de manera más descarnada, exponemos a las inclemencias del tiempo.

Los cuidados básicos como la limpieza o un bálsamo tras el afeitado no son suficientes. Si tenemos por costumbre conservar un buen traje, llevándolo a una tintorería de confianza, cediéndolo a un experto de la plancha, protegiéndolo de las manchas y guardándolo primorosamente fuera de temporada. ¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestro rostro?

A EXFOLIAR
Se trata de eliminar células muertas de la superficie de la piel (imaginen la visión de cargar, por toda la cara, con pequeños cadáveres). Empezaremos por humedecer el rostro y aplicar un producto exfoliante (el mercado está lleno de todas las marcas y precios), evitando el contorno de los ojos, parte extremadamente delicada. Acto seguido, masajearemos el producto a fondo, trazando lentamente círculos concéntricos con la yema de los dedos, insistiendo en nariz y barbilla, lugares donde suele haber más acumulación de grasas y puntos negros, pero sin llegar a irritar la piel. A continuación, limpiaremos el rostro con agüita clara.

LIMPIA, LUSTRA Y DA ESPLENDOR
Las pieles grasas son las que más lo necesitan, al ser más propensas a acumular granos e impurezas.
Se puede realizar en casa; solo es necesario disponer de algo de tiempo. En primer lugar, conviene abrir los poros con baños de vapor o cubriendo el rostro con paños calientes. Seguidamente, lo más indicado será proceder a una exfoliación. Si continuamos aplicando alguna mascarilla, apropiada a nuestro tipo de piel y el efecto que queramos conseguir, los resultados serán sorprendentes.

PONTE LA MASCARA
Los dos tipos de mascarillas más conocidas son las hidratantes y las purificantes. Las hidratantes son muy recomendables para los rostros sensibles, que tienen facilidad para irritarse o sufren periodos de sequedad (atención a los aires acondicionados, los viajes en avión, las noches en blanco o esas maravillosas mañanas de resaca). Hay que extenderlas sobre el rostro limpio, en gruesa capa y evitando las zonas donde haya propensión a que aparezcan granos. Relajarse y dejar que actúe durante un buen rato, ayudándola a penetrar del todo presionando suavemente con un pañuelo de papel, será uno de los secretos del éxito de esta.
La purificante es ideal para pieles grasas con propensión a puntos negros y otras hermosas porosidades. Aplicándola tras la exfoliante, solo será necesaria en las partes del cutis que resulte más rebelde, como suelen ser, una vez más, la barbilla, la nariz y las mandíbulas. Se retira, tras dejarla actuar el tiempo que indique su modo de empleo, con agua o una toalla húmeda. Es recomendable utilizarla entre una vez al mes a dos veces por semana, según la piel y sus necesidades.

PIEL HIDRATADA, PIEL SANA.
Pasados los treinta, los efectos del envejecimiento de la piel suelen resultar visibles, aunque esta ha empezado el proceso poco después de los 20. Es momento de cuidarse del sol, aunque si en los años pretéritos ya hemos abusado de el, se recomienda pedir auxilio a las cremas antiarrugas, mucho más poderosas que los simples bálsamos hidratantes. Son ideales para aplicar antes de dormir y que actúen durante toda la noche. Suelen ser muy untosas y, para que su aplicación no resulte demasiado pesada, se recomienda aplicarlas en la palma de la mano calentándola ligeramente antes de llevarla al rostro, donde la acompañaremos de un pequeño masaje. Suelen tener activos como el retinol, que mejora la renovación celular y otros nutrientes que combaten la carencia de producción de sebo, consecuencia de la edad, y que hace que se vaya resecando nuestra piel.


Fuente: Gaybarcelona.net

lunes, 2 de julio de 2007

Consejos para ser mejores amantes



No hay una sola manera de comportarse a la hora de mantener una relación sexual con una pareja estable o circunstancial. Sin embargo, Robert Hatcher, profesor de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), elaboró una serie de consejos para que esa cita con el placer sea lo más satisfactoria posible. Algunos de sus consejos son:

  • No utilizar la fuerza ni física ni psíquica. Si uno no de los dos no acepta una propusta, se hace otra cosa. Nunca hay que usar la fuerza o la prepotencia en el amor.

  • Respetar la palabra "no". Cuando alguien dice "no", no hay que insistir. Nunca un "no" puede convertirse en un truco para avivar el deseo. La mayoría tienen muchas dificultades para mantener una posición y terminan haciendo lo que no quieren hacer.

  • Evitar las situaciones difíciles. Al acudir a una cita, a una fiesta o a cualquier salida debe llevar preservativos y procurar no consumir demasiado alcohol ya que siempre disminuye la capacidad de tomar decisiones adecuadas.

  • Ser responsable durante el acto sexual. Tanto la protección como el respeto a los deseos del otro son cuestiones que implican la decisión de ambos integrantes de la pareja.

  • Hablar con claridad. Nunca hay que emplear un doble lenguaje o la verdad a medias. Su compañero/a de una noche o de toda la vida tiene derecho a saber la verdad para que sus decisiones sean las adecuadas.

  • La discreción ante todo. No es correcto hablar de sus experiencias sexuales con terceros si el protagonista no está delante y está de acuerdo con ello.

domingo, 1 de julio de 2007

Diccionario de Homosexualidad

Un lingüista de la Universidad de Alicante (UA) ha reunido más de 1.500 términos y expresiones relacionadas con los gays, lesbianas y transexuales en el que se convertirá en el diccionario más exhaustivo en España sobre esta temática.


El autor, Félix Rodríguez, es catedrático de Lingüística Inglesa de la UA y también doctor en Lingüística Románica por la Universidad de Alberta (Canadá), y en 1996 obtuvo el Premio Nacional de Lingüística Inglesa.

Rodríguez explicó a Efe que estos días ultima el contenido del 'Diccionario Gay-Lésbico: Vocabulario General y Argot de la Homosexualidad' para que sea publicado entre febrero y marzo de 2008 por la editorial Gredos.

En el volumen indaga en el origen de los términos o expresiones, explica el significado y aporta, en la medida de lo posible, una cita ilustrativa proveniente de revistas especializadas o de libros.

Declaró que cerca de 200 de los términos son usados despectivamente contra los gays, como 'sarasa' y 'trucha', y otros 60 se utilizan del mismo modo hacia las lesbianas.

En el volumen aparecen desde las palabras más usadas en este ámbito, como 'gay', a la que dedica cuatro páginas para explicar su historia desde que se creó en la década de 1960, o 'entiendes', comúnmente usada para preguntar si se practica la homosexualidad.

También otras como 'tortillera', que ocupa dos páginas al incluirse las tres teorías del origen del uso de este vocablo; 'oso', traducción del inglés 'bear' para hablar del homosexual con barba, bigote, vello y un estereotipo contrario al clásico perfil femenino, y hasta las más recientes, como 'metrosexual' y 'metrosexualidad'.

Rodríguez indicó que decidió trabajar en este diccionario por su interés por el argot en el mundo de la cultura gay y que para el trabajo se ha entrevistado con múltiples personas de los colectivos de gays, lesbianas y transexuales.

En su opinión, estos grupos siguen 'estigmatizados por la sociedad' y, aunque poco a poco 'van ganando en aceptación, todavía hay mucha homofobia'.

El volumen sobre la terminología homosexual no es el primer trabajo de Rodríguez sobre el significado de las palabras, ya que en 1997 ya publicó en Gredos un diccionario sobre los anglicismos y en 2005 publicó el único diccionario de argot militar.

Además, ha realizado otro sobre el sexo y el erotismo y está pendiente de publicar otro de 670 páginas sobre la drogadicción en España.


Fuente: Efe